sábado, 5 de abril de 2014

Isanrra: Prologo


El crepitar de las llamas la embauco en su ardiente fulgor. Sus preocupaciones sus anhelos… todos quedaron absortos por la hoguera que se mostraba ante ella, hipnotizándola, arrastrándola a un estado de total y absoluta relajación.

El resto de la compañía aun dormía. Era aquella muchacha quien debía mantener la guardia, velar por el bien de sus compañeros, asegurarse de que nada irrumpiera en su sueño.

A la derecha de la hoguera, acostada a la intemperie, se hallaba una mujer, pero la muchacha encargada de la guardia nocturna no podía ver su rostro. Tan solo podía observar una larga melena negra y ondulada y que vestía con ropajes que parecían estar hechos para la batalla. Esta, Se mostraba intranquila, pues descansaba abrazada a un sable con bellas esmeraldas incrustadas en el mango. Podía apreciarse que no había pegado ojo en varios días.

Sin embargo el hombre a la izquierda de la pira descansaba a pierna suelta sin preocupación alguna. Al contrario que la mujer, mostraba un aspecto relajado y confiado. su atuendo era similar al de ella, mas la espada de este, reposaba tranquila sobre el verde césped.

Podía palparse en el ambiente un aire intranquilo, todo al rededor era demasiado silencioso, y eso a la vigía del campamento no le dio buena espina. Desenvaino su arma mirando a derecha izquierda, pero era demasiado tarde. Unos musculosos brazos rodeaban su cuello haciéndola soltar el arma de golpe y robándole el oxígeno de sus pulmones. La muchacha trato de zafarse en vano pues la persona que la estrangulaba era demasiado fuerte. Intento gritar con la intención de alertar a sus compañeros dormidos, pero su garganta no emitió sonido alguno….







Despertó dando un brinco de la cama y proliferando un sonoro grito de dolor. La costaba respirar. Las manos aun le temblaban debido al miedo y sentía como si el individuo que intento asesinarla en su sueño estuviese ahora en la habitación. Pero no era así. Tan solo había sido un mal sueño.

No era la primera vez que veía a Nerissa y Adelbert, pasaban tanto tiempo en sus sueños que comenzó a pensar en ellos como sus compañeros de aventuras. Hasta hacia poco tan solo soñaba con pequeños fragmentos, cosas insignificantes, como verse a los tres caminando a la intemperie en un gran prado verde, y de repente ver un tipo de ave enorme y lustrosa volando por encima de sus cabezas. U observar a una mujer joven de aspecto andrajoso, que sostenía una gran bola de luz en la mano. Y así escena tras escena.

Pero los últimos meses dejaron de ser solo fragmentos para transformarse en historias continuas y muy vividas.

Fiora no comprendía si aquellos sueños tendrían algún significado oculto, o simplemente estaba volviéndose loca de azahar. Había consultado ya con varios especialistas, pero todos le decían lo mismo. Que se debía al estrés post traumático debido a la pérdida de un ser querido. Su padre.

Nunca conoció a su madre. Desconocía si aún seguiría con vida o cuáles fueron sus motivos para abandonarla. Pero si llegados a aquel punto de su vida aun no había tenido las agallas suficientes para ponerse en contacto con Fiora, su hija, desde luego ella no lo haría. Jamás podría perdonarla por no haberse dignado a llamarla por teléfono, mandarla una postal, dar una simple señal de su existencia. Pero sobre todo y lo más importante, por no haber acudido al funeral de su amado padre.



Missi y Erick eran todo lo que ella tenía en la vida.

Una tarde como era habitual, Erick y Fiora salieron a dar un paseo por el rio de las que se encontraba a las afueras del pueblo. Fue entonces cuando encontraron a Missi. Guiados por unos débiles maullidos, la hallaron sobre una roca rodeada de agua, aferrándose como podía a la vida. Era tan pequeña… apenas tendría dos meses. Erick se metió de inmediato al rio para sacarla, y cuando la llevo ante Fiora, esta la envolvió con premura en su chaqueta a modo de manta. Estaba muy asustada, empapada y temblando por el frio.

Cuando la llevo a casa, le pedio a su amigo que cuidase del pequeño felino ( y le diera algo de comer) mientras ella corría a comprar ciertas cosas que podrían ser de utilidad para el nuevo miembro de la familia; una camita, pienso para gatitos, juguetes.



Se dice que toda historia tiene un comienzo y un final. Pues bien, la suya comenzó con lo que pensó que sería una tranquila acampada con unos viejos amigos.

Erick y Cora, fueron quienes la organizaron con ayuda de unos cuantos amigos más. Hacía mucho que el grupo no se reunía, pues como es sabido a la larga las amistades solían acabar distanciándose por una cosa u otra. Esta quedada había sido pensada especialmente para ponerse al día y reconectar viejos lazos perdidos. Fiora estaba realmente entusiasmada con la idea, en especial por todo lo que la había sucedido en el último año.

Sin duda fue un año muy duro para ella. su padre enfermó por causas desconocidas y pasaron la mitad del tiempo de hospital en hospital, intentando buscar la causa de su sufrimiento. Pero desgraciadamente no la descubrieron a tiempo.

Falleció.

A causa de lo acaecido, Fiora, descuido mucho a todas sus amistades, incluido Erick quien siempre había permanecido a su lado, desde que eran tan solo unos renacuajos. Ella, Sabía que no era excusa, pero se sentía muy cansada y sin ganas de hacer absolutamente nada, excepto acurrucarse en la cama con Missi a su lado, mientras leía un buen libro.

Definitivamente Aquella situación debía acabar. Tenía que salir de la cama, tenía que recuperar a su amigos, se acabó el auto complacerse de sí misma. Dejaría la bata a un lado, se serviría un buen tazón de café y comenzaría una nueva vida.





- ¿Sí?

- Fiora soy yo Erick

- ¡Erick! ¿Qué ha pasado? - El hecho de que su amigo la telefonease en aquel preciso instante no era signo de buena señal. - No me digas que al final se suspende la acampada, Jo, ya lo tenía todo preparado, me hacía mucha ilu…

- ¡No, no, no!, no es nada de eso, simplemente te llamaba porque al final los chicos han pensado que sería más divertido acampar en otro lugar, ya sabes adentrarse más en el bosque, supongo que pretenden encender una hoguera y contar historias de terror para que las chicas se abracen a ellos, ya me entiendes - Termino diciendo con la voz vacilante.

- ¡Oh!, es eso. Vale no tengo problema. ¿Me vienes a buscar a casa o quedamos en la plaza?

- Te voy a buscar como siempre. - Hizo una breve pausa - Otro detalle, al final Megan y Luis también se apuntan, así que andamos algo escasos de tiendas, yo podría llevar la mía pero… umm… - Parecía no saber cómo continuar la frase. no obstante, ella sabía lo que quería proponerle y le ayudo contestando a su futura proposición.

- Sí Erick, dormiré contigo en la tienda ¡Ni que fuese la primera vez!

- Jaja ya, pero entonces éramos unos niños.

- ¡No exageres! No hace ni un año de la última vez que te quedaste a dormir en mi casa.

- ¡Ya! En eso tengo que darte la razón. Bueno, hasta mañana entonces Fio. Y oye, Si te da por hacerte un bocata de tortilla de patata, con esos deliciosos pimientos rojos que tanto me gustan ¡ya sabes! Tráeme uno. - La muchacha pudo notar como se le caía la baba, incluso a través del teléfono.

- Sabes que si Erick. ¡Hasta mañana!





<< Vaya parece que al final nos adentraremos en el bosque. Será divertido. >>



Jessy

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